Aunque no tenía previsto iniciar la temporada 2010 de la web hasta el arranque de las primeras competiciones, los acontecimientos de los últimos días en relación al rallye Príncipe de Asturias me han llevado a abrir, aunque sea de forma un tanto precipitada y muy provisional, la novena campaña de 'cita'. El largo escrito que acompaña esta entradilla (¡como bien sabeis muchos la concisión no es mi mayor virtud precisamente!) es mi muy personal visión de lo ocurrido. Como encargado de la web oficial del rallye (y, por tanto, en cierta medida, aunque muy modesta, involucrado en su 'maquinaria organizativa'), he procurado mantener una postura discreta en relación a lo que ha venido pasando... así que ahora, una vez conocido por todos el desenlace y sin necesidad ya de estar al margen, me apetecía poner en 'negro sobre blanco' lo que pienso al respecto. Al fin y al cabo, y como muchas veces he dicho, esta web no deja de ser mi personal terapia, y hoy era uno de esos días en los que 'darle a la tecla' era más que necesario para desahogar la frustración que, estoy seguro, muchos de los que os animeis a leer estas líneas también estareis sintiendo.
Así que, aunque sea con malas noticias ¡bienvenidos a citadecampeones2010!

17|02|2010 ¡NOS QUEDAMOS SIN IRC EN ASTURIAS!

‘Queremos que este Príncipe inolvidable no sea un Príncipe irrepetible, a ver si hay forma de conseguirlo entre todos’… con esta frase cerraba el reportaje sobre el Príncipe 2009 publicado el septiembre pasado en esta web. Y lo hacía muy consciente de que iba a ser realmente complicado que la edición del 2010 saliese adelante como todos queríamos, con el IRC como guinda a un pastel cocinado con esmero por la gente del ACPA. Por desgracia, hoy, 17 de febrero, ya sabemos que el Príncipe ha tenido que renunciar a la puntuabilidad para el atractivo certamen de Eurosport. La importancia de la deuda acumulada para hacer posible las dos ediciones anteriores, unida a las muy negras perspectivas a nivel de posibles patrocinios para la de este año, han obligado a Julián y su gente a tener que rendirse a la evidencia: ¡no se puede seguir!

Desde que hace más o menos un mes se empezó a hablar de esa posible renuncia (debido probablemente a partes iguales, tanto a la escasa discreción de quienes tenían que haber sido más cautos como al afán de algunos informadores por ser los primeros en dar una noticia que todavía no lo era), hasta la confirmación oficial dada hoy en la rueda de prensa celebrada en Oviedo, creo que casi todos teníamos claro que el desenlace iba a ser el que ha sido… pero siempre nos quedaba la esperanza de que, de algún modo, al final se encontrase una solución.

Una solución que, está claro, pasaba por una mayor implicación de las instituciones públicas, especialmente el gobierno regional. Argumentos de peso había para justificar plenamente el gasto extra que suponía la diferencia entre poder seguir o no en el IRC. Esos aproximadamente 200.000 euros se me antojan ‘precio barato’ a cambio de varias horas de televisión emitidas por un canal internacional con Asturias como centro de atención continuo, con sus paisajes como inmejorable marco para la competición y como perfecto reclamo de ese Paraíso Natural en el que, muy acertadamente, se basa desde hace bastantes años la promoción turística de nuestra región. Y no se trata de que lo veamos de forma parcial por ser aficionados el motor, se trata de un dato objetivo: el Príncipe es el acontecimiento deportivo celebrado en Asturias con más relevancia y posibilidades de difusión a nivel global de las bellezas de nuestras tierras. Ni siquiera la Vuelta Ciclista a España, que también tiene un alcance internacional notable, se puede comparar, no en vano Asturias no deja de ser ‘lugar de paso’ (¡y no todos los años!) de una competición que dura tres semanas y recorre tantos sitios diferentes como para que, en cierto modo, se acabe diluyendo bastante su impacto a nivel de promoción de parajes concretos. Algo que no pasa con el rallye, que lleva además el nombre de la región y que se desarrolla íntegramente en la misma. Pero quienes podían (¡o debían!) apreciar este ‘valor añadido’ del Príncipe no han podido, sabido o querido hacerlo. Y aquí ya queda a juicio de cada uno el analizar las causas… independientemente del ya tan manido recurso de la crisis (que, indudablemente, existe ¡y de la que no se atisba su final!).

Personalmente siempre he pensado que el principal problema es el diferente ‘color’ de las dos instituciones que más peso tienen en la aportación presupuestaria necesaria para hacer la prueba: el gobierno regional y el ayuntamiento de Oviedo. Igual estoy equivocado, pero me da la sensación que si ambos fuesen ‘del mismo lado’ la situación sería otra. Lo que no deja de ser triste porque, como ciudadano, me acrecienta esa sensación cada vez más extendida de que los políticos miran primero para los intereses de su partido que para los de sus votantes. Tengo claro que este año los presupuestos de todas las consejerías van a sufrir un importante (¡y necesario!) recorte, pero en el caso que nos ocupa estamos hablando de unas cantidades que son ridículas si se compraran con gastos tan sorprendentes (al menos en mi opinión, y centrándonos simplemente en temas relacionados con el mundo del motor), como el recientemente anunciado de adquirir los derechos de retransmisión de la F1 por parte de nuestra televisión regional… ¡precisamente cuando con el ‘apagón digital’ la cobertura de la cadena nacional que la emite ya es prácticamente total en nuestro territorio!

Pero, en cualquier caso, y mal que nos pese, lo que es evidente es que, por lo que sea, los políticos no han llegado tan allá como queríamos y, de todas formas, ‘culpar’ a las instituciones de todo el problema tampoco sería justo sino, más bien, el modo más fácil de ‘echar balones fuera’ o de buscar ese titular tan llamativo como demagógico que parece ser el objetivo de algunos periodistas… algo, por cierto, de lo que ya vimos más de un ejemplo esta mañana en la rueda de prensa. Porque las cosas nunca son tan simples, y diría que en esta región nuestra, desde hace demasiados años, estamos excesivamente acostumbrados a que sea el dinero público el que se encargue de casi todo. Y, de hecho, si el rallye sigue adelante, como prueba del nacional y del europeo FIA, será de nuevo en gran parte gracias a esas ayudas públicas, que no son suficientes para seguir en el IRC pero si imprescindibles para continuar con todo lo demás, con lo que nadie con un mínimo de coherencia puede pretender que desde la organización del rallye se critique de forma directa a los que siguen siendo principales valedores de la prueba. Además, si triste nos puede parecer a todos que los políticos de turno no sean capaces de ver el potencial publicitario del rallye, personalmente también me resulta tremendamente desilusionante que las grandes empresas con sede en Asturias (o con fuerte presencia en la región) no sean capaces de aportar su granito de arena. No es cuestión de ‘apuntar a nadie con el dedo’, pero en la mente de todos están los nombres de, al menos, tres o cuatro compañías con potencial más que sobrado, (¡y con pingües beneficios incluso en tiempos de crisis!) para haber hecho posible este sueño que se nos esfuma. Un sueño por el que, al final, los únicos que han luchado, aparte evidentemente del ACPA y sus colaboradores más cercanos, han sido los aficionados a los rallyes asturianos, con una movilización tan espontánea como emotiva a través del foro de internet RallyAst, en la que se han aunado esfuerzos, se han aportado ideas y se ha ofrecido hasta dinero, cada uno en la medida de sus posibilidades, con la ilusión como único motor y sin esperar más a cambio que poder ver de nuevo por nuestras carreteras a los mejores pilotos de rallyes del IRC… recibiendo encima más de una injusta crítica por parte de quienes casi parece que estaban deseando que lo que ha ocurrido acabase por pasar.

Pero, volviendo a la frase del principio, lo que queda es que ‘no hemos podido conseguirlo entre todos’… un todos en el que unos (administración, empresas) podían tener los medios, mientras que otros (organizadores, aficionados) contaban sólo con la ilusión. Y el que no haya habido forma de aunar las capacidades de unos y otros sólo tiene como resultado lo que hoy se ha confirmado oficialmente: nos quedamos sin IRC justo en el año que, me parece, va a ser el mejor ‘de siempre’ de un certamen que, con el cambio de reglamentación del mundial, puede perder auge tan o más deprisa de cómo lo consiguió. Pero, pase lo que pase en el futuro, este año se presentaba espectacular, y tenerlo tan cerca para después perderlo no hace sino aumentar la rabia y la sensación de impotencia.

De todas formas, nada de todo esto nos debe llevar a reacciones viscerales ni a buscar culpables donde no los hay o cargar las tintas sobre determinados colectivos. Por ejemplo, a la gente del rallye canario que aspira a ocupar el lugar del Príncipe se le puede reprochar que quien tuvo que ser discreto no lo fue, haciendo que la noticia saltase antes de que fuese aun definitiva y se hubiesen apurado (como me consta que se ha hecho, ¡hasta el último día!) todas las posibilidades. Pero de ahí a acusarles de ‘robarnos el rallye’, media un abismo que nadie debería cruzar. Y a la Federación Española tampoco es justo culparla por algo en lo que se ha encontrado en el incómodo papel de tratar de salvar una situación comprometida, y en lo que su labor es más de mediador que de cualquier otra cosa. Al ACPA, la ‘culpa’ que se le puede achacar es la de haber obrado, desde que se metió en este ‘lío’ del IRC, más con el corazón que con la cabeza, creyendo que el aliciente de la retransmisión televisiva por Eurosport y su cobertura internacional iban a ser suficiente reclamo como para atraer los imprescindibles apoyos para que un club amateur y con medios, lógicamente, muy limitados, pudiese medirse de tu a tu con organizaciones tan profesionalizadas como las de un Montecarlo, un Ypres o un Barum. Al final eso no ha bastado, y la famosa crisis ha significado la puntilla (¡o servir de excusa!) para matar un sueño que empezó siendo de unos pocos (la gente del ACPA) y acabó siendo de muchos (esa afición que ha respondido como lo ha hecho estos días ¡GRACIAS A TODOS!).

Como conclusión, y tratando de poner a mal tiempo buena cara, me voy quedar con lo que considero lo único positivo de todo esto: ver como mucha gente se ha unido para intentar salvar lo insalvable. Si esto ha servido para que todos nos concienciemos de lo que cuesta organizar no sólo una prueba de un IRC sino un modesto slalom al menos se habrá conseguido algo. Eso… y ver claramente quienes son los que de verdad aman a este deporte, con los que no se deberían mezclar los muchos que anteponen sus intereses, filias o fobias personales a esa afición de la que, demasiadas veces, algunos presumen más de la cuenta. Así que, ¡a levantar el ánimo y a pensar ya en el Príncipe 2010, puntuable para el Campeonato de España y para el Campeonato de Europa!… algo que, hace no tanto (¡apenas tres años!) era, también, poco más que un sueño y que en septiembre volverá a ser realidad.