
Un equipo de fútbol totalmente amateur de un pequeño y remoto pueblo acaba ganando la Copa ante las escuadras profesionales. No se trata de un 'spolier' ya que el propio título de la obra nos cuenta lo que va a pasar. De hecho ese más que improbable triunfo es el punto de partido para que el narrador nos cuente como ha sido posible tal milagro. En ese sentido el punto de partido es original ya que todo empieza con un profesor húngaro exiliado que decide analizar las diferencias entre el modo de jugar al fútbol del equipo de la pequeña localidad en la que se sitúa la historia y el de un equipo de la primera división.
El resultado es un decálogo que en teoría está en la base del éxito de la modesta formación de Sinderby sobre cuyos integrantes empezamos conociendo a los más significativos. Pero realmente luego poco más sabemos de ese decálogo más que a a través de alguna mención esporádica y apenas mucho más de los tres futbolistas (el jugador-entrenador, el goleador y el portero) en los que se detiene más la trama al principio. Porque después de todo el tema futbolístico acaba siendo una mera excusa para que el autor retrate con ironía a la sociedad rural británica y a los medios de comunicación. Lo hace sobre todo a través del narrador y de su jefe (y el de todos en el pueblo), el omnipresente Mister Fangboss cuyas ocurrencias acaban por convertirlo en todo un personaje a nivel nacional al estilo de algún presidente de club de fútbol español de esos que acabaron entrando incluso en política.
En conjunto, tal vez en parte porque mi conocimiento del idioma y la sociedad inglesa no es suficientemente bueno para entender las sutilezas de muchos de los temas que el autor desarrolla, el libro pese a ser corto (poco más de cien páginas) se me acabó haciendo algo largo. La narración de los partidos del Sinderby se apoya en textos de la prensa local, en su mayor parte bastante surrealistas como lo es todo lo que va aconteciendo alrededor del pequeño equipo a medida que va superando eliminatorias con una facilidad desconcertante para prensa y rivales. En el fondo se trata de algo que todos sabemos imposible y en ese sentido la mejor parte para mi gusto es el final, tal vez porque acaba resultando lo más realista de una trama inevitablemente disparatada.