
Este es el segundo libro que leo de Peter Grimsdale. Es el primero sobre el mundo del motor escrito por el autor británico pero la época que trata es posterior en el tiempo al tema de su siguiente obra, 'Racing in the dark', así que desde el punto de vista cronológico de su contenido se puede decir que los he leído en el orden correcto.
La estructura y el estilo es muy similar al anterior, con una prosa clara y descriptiva a la vez que rigurosa en los detalles. Los diferentes capítulos van tratando de asuntos que por un lado son en cierto modo independientes pero por otro se van encadenando dando paso en muchas ocasiones el final de un capítulo al inicio del siguiente a través de la entrada en escena de un nuevo personajes que pasa a ser el protagonista de las páginas que van a continuación.
Siendo un buen conocedor de la historia del deporte del automóvil en los años de los que trata la obra no hay apenas nada que me haya resultado novedoso en lo que relata al respecto del mundo de la competición pero de todas formas me ha parecido muy interesante la visión de conjunto que ofrece sobre el auge de los fabricantes y pilotos británicos en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En muchos casos las historias que va contando las conocía bien por separado pero la interrelación entre ellas les da una mayor profundidad. Si acaso me ha sorprendido no encontrar alusión alguno a la victoria de Tony Brooks con el Connaught en Siracusa, primer triunfo totalmente británico en una carrera de Gran Premio, aunque fuese una prueba no puntuable.
Además de la competiciones, que es mi apartado favorito, el libro trata también de los modelos de serie, apartado en el que mis conocimientos son mucho menores por lo que la lectura me ha aportado un buen número de detalles que desconocía.
En resumen me parece un libro bien escrito, que se lee de forma muy fluida y que ofrece un buen repaso general a una época llena de cambios en el mundo del motor, tanto en lo que respecta a los automóviles de serie como a los de competición. Para un lector británico tal vez acabe dejando un poso de nostalgia respecto a aquellos tiempos en los que, como dice el subtítulo del libro, sus marcas, equipos y pilotos 'dominaban las carreteras'. Época que hace tiempo ha quedado atrás aunque en lo que respecta a la máxima categoría del automovilismo mundial Gran Bretaña siga siendo hoy día el punto de referencia.