Daniel Ceán-Bermúdez
@daniel_cean
Foto: World Athletics

Recordando a Jim Ryun

Campeonatos del Mundo de Atletismo en Pista Cubierta Torun 2026 - 800 masculino.

Allá por mediados de la década de los sesenta un chaval de 17 años impresionó al mundo del atletismo al ser el primer atleta de instituto en correr la milla por debajo de los cuatro minutos. Se llamaba Jim Ryun.

Seis décadas después otro muchacho estadounidense de esa misma edad está asombrando en la prueba más corta del mediofondo, el 800. Su nombre es Cooper Lutkenhaus y el domingo 22 de febrero del 2026 se convirtió en el más joven campeón del mundo de una prueba individual en la historia del atletismo.

Evidentemente no hay dos atletas iguales. Además la diferencia de épocas entre sus logros es enorme lo que hace aún más futil compararlos. Pero viendo correr al estudiante de Forth Worth (Texas) resulta inevitable recordar viejas imágenes en blanco y negro protagonizadas por su ilustre antecesor de Wichita (Kansas).

Ambos son altos, de anchos hombros, esbelta figura y rostro juvenil coronado por un cabello corto y perfectamente peinado. Los dos demuestran una madurez en su forma de expresarse poco habitual para su edad. Y lo que es más relevante en cuanto a sus prestaciones en la pista, tanto uno como el otro son capaces de mantener un ritmo altísimo antes de culminar las carreras con un final explosivo.

En Torun Lutkenhaus se presentaba como flamante campeón de su país en el 800 de pista corta y con la cuarta mejor marca del año en la distancia, tercera entre los que acudían al campeonato. Faltaba el vigente campeón, su compatriota Josh Hoey, saciada su sed de éxitos en la temporada invernal con el dulce trago que supuso batir en enero el ya casi legendario récord del 800 en pista cubierta establecido por Kipketer allá por 1997. Los otros dos que habían corrido más rápido este año que el nuevo prodigio norteamericano eran el belga Eliot Krestan y el australiano Peter Bol, que lo había hecho al aire libre.

Los tres alcanzaban la final.

También llegaba a la carrera decisiva Moha Attaoui, siempre competitivo y más que dispuesto a pelear por una medalla que añadir a la plata lograda bajo el cielo de Roma en el verano del 2024. El croata Marino Bloudek y el japonés Allon Tatsunami Clay completaban el sexteto con menos opciones a la vista de sus cronos previos y las sensaciones dejadas en las semifinales.

Sobre el papel el favorito tenía que ser Crestan aunque sólo fuera por una cuestión estadística. Le tocaba ganar el oro. Había sido bronce en el 2024, por detrás del estadounidense Hoppel y el sueco Kramer, y plata en el 2025, a cuatro centésimas de otro estadounidense, Hoey.

Sin embargo la forma en que Lutkenhaus había dominado su carrera previa avisaba al belga de que un tercer norteamericano se iba a interponer en su camino.

Crestan partió en cabeza pero antes de mitad de carrera vio como su joven rival pasó al ataque, le arrebató el primer puesto y aceleró el ritmo.

Al toque de campana el belga trató de superar al americano pero no pudo conseguirlo. Se llegó a poner a su altura pero Lutkenhaus tenía una marcha más. La engranó, volvío a coger unos centímetros de ventaja y los mantuvo hasta la meta.

Crestan tuvo que rendirse y acabar de nuevo segundo, a catorce centésimas esta vez.

Tercero fue Attaoui corriendo a su estilo, de menos a más. Una táctica que en pista corta y ante rivales de mayor tamaño le complica mucho las cosas. En la semifinal estuvo a punto de costarle la clasificación pese a batir el récord de España. En la final parecía atrapado en el cuarto puesto pero su persisntencia tuvo premio. En los últimos metros logró encontrar un hueco para superar a Bol y conseguir la medalla de bronce.

La de oro ya la saboreaba Lutkenhaus entrando en meta con gesto sereno y brazos en alto para celebrar la consecución del título de Campeón del Mundo con 17 años y 3 meses. A esa edad había empezado a llamar la atención Ryun en 1964 con aquella milla 'sub4'. Dos años después batiría el récord mundial de la distancia y de su mitad, las 880 yardas. Uno más tarde volvería a mejorar el de la milla y añadiría a su cosecha el del 1500.

Pensar lo rápido que puede llegar a correr o las victorias que puede conseguir Lutkenhaus en ese mismo periodo de tiempo es hacer cábalas. Una cosa es segura, ahora mismo no hay nadie con más potencial que este jovencísimo estadounidense que ya ha logrado lo que el fabuloso Ryun nunca llegó a conseguir, la victoria en una gran competición oficial de ámbito mundial.

Al extraordinario corredor de Kansas se lo impidieron el fabuloso Keino en los Juegos Olímpicos de México, las lesiones y el menor número de oportunidades que ofrecían los calendarios de una época en la que aún no habían empezado a disputarse campeonatos del mundo de atletismo ni en pista cubierta ni al aire libre.

Para su joven sucesor de Texas empieza ahora un camino que si la fortuna a nivel físico le acompaña debería ser más largo y más frutífero aunque también hay un atleta nacido en Kenia esperando en el horizonte, el sensacional Wanyonyi.


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