Daniel Ceán-Bermúdez
@daniel_cean
Foto: Facebook RFEA

La Dama Blanca

Campeonatos del Mundo de Atletismo en Pista Cubierta Torun 2026 - 400 femenino y 4x400 mixto y femenino.

La pieza más importante del ajedrez es el Rey. Pero la más poderosa es la Dama. Se puede mover en todas direcciones. Puede hacerlo paso a paso saltando de una casilla a cualquiera de las adyacentes o a toda velocidad atravesando el tablero en un instante siguiendo una fila, una columna o una trayectoria diagonal. Esa capacidad y rapidez de movimientos hace que llegue a dar sensación de ubicuidad, apareciendo donde y cuando se necesita en un instante. Además la convirte en letal para las piezas rivales que elimina a su paso.

Durante el fin de semana de los Campeonatos del Mundo de Atletismo en Pista Cubierta en Torun ese papel lo cumplió a la perfección una atleta española cuyo nombre es el color de las piezas que abren toda partida en el histórico juego de los escaques. A lo largo de tres días increíbles Blanca Hervás se desplazó por la pista polaca como si fuese la dama de una partida de ajedrez. Parecía ubicua y cada aparición era una jugada ofensiva letal.

El viernes por la mañana ganó con solvencia su serie de 400 terminando apenas unas centésimas por encima de los 52 segundos.

El viernes por la tarde fue segunda en su semifinal bajando de 52 a la estela de la imponente Lieke Klaver y se ganó un puesto en las finales. Era un éxito y también un problema. Su siguiente carrera individual en la distancia de las dos vueltas a la pista corta se disputaría el sábado por la tarde. Unas horas antes, por la mañana, estaba en el programa la final del nuevo relevo 4x400 mixto y la madrileña era una de las cuatro integrantes del equipo español.

Había que elegir.
Dos carreras a tope el mismo día después de haber hecho otras dos la víspera era demasiado.
No para Blanca.

A las doce en punto ocupaba su puesto junto a Markel Fernández, Paula Sevilla y David García. Era una partida que no se quería perder.

La abría Markel sobreviviendo a una loca primera posta de caballos desbocados para entregar el relevo a Paula mientras esquivaban cuerpos caídos. La manchega maniobraba como una solida torre para avanzar al segundo puesto y dejar el testigo en manos de David. El joven atleta de Alcorcón se defendía en una cerrada pelea de alfiles. Cedía ante el jamaicano pero resistía el ataque del polaco.

Llegaba entonces el turno de Blanca.
Partía tercera.
Rauda pero sin aparente prisa. Corriendo sin ser consciente de la absoluta elegancia de sus movimientos. El tronco erguido. La cabeza alta. La mirada al frente. Los ojos fijos en la jamaicana que la precedía. Los oidos atentos a los pasos de la polaca que la seguía de cerca. La mente calculando cuando y donde adelantar.
No había duda.
Sería en la última recta.
En cuanto la encaró se abrió a la calle 2 como si cambiase de casilla en el tablero moviéndose en diagonal. A continuación aceleró y cubrió los cincuenta metros finales con la velocidad de la Dama del ajedrez cuando encuentra una columna libre en el tablero y la atraviesa en un sólo y raudo movimiento. Leah Anderson no pudo evitar verse rebasada. Habría dado igual porque el equipo jamaicano acabaría siendo descalificado. Pero ganar la plata superando a la rival en la pista fue más satisfactorio. El abrazo con el resto de integrantes del equipo mucho más dulce.

Seis horas después Blanca volvía a la pista para su final individual. La primera en ese nuevo y poco atractivo formato que divide en dos carreras la lucha por las medallas. Alcanzar un metal no era su reto ahora. El premio en este caso era haber llegado hasta ahí. Tendría además una nueva recompensa en forma de mejor marca personal tras correr otra vez a la estela de Klaver para cruzar la meta en 51:43 y completar un sábado fabuloso.

Quedaba aún el domingo.

Por la mañana descansaba por fin y no salía en la eliminatoria del 4x400 femenino. Tampoco era de la partida su compañera en la plata de la víspera, Paula Sevilla. Sus puestos los ocupaban Carmen Avilés y Daniela Fra en el difícil papel de hacer que Ana Prieto y Rocío Arroyo no las echasen de menos. Lo conseguían. Entre las cuatro lograban un puesto en la final que cerraría el campeonato por la tarde.

Cerca de las nueve de la noche el relevo 4x400 femenino era el fin de fiesta. Ahí estaba otra vez Blanca. También Paula. La pequeña atleta de La Solana lo parecía aún más siguiendo a la enorme Klaver pero se agigantaba para no ceder terreno y entregar el testigo a Ana en una cuarta posición que permitía aspirar a medalla. La joven andaluza aguantó sin perder la fe cuando en los primeros metros las tres primeras parecían escaparse y logró dar el relevo a Rocío todavía con opciones de podio. La de Alcalá de Henares las mantuvo dando paso a Blanca pegada a la polaca. La imagen de la atleta de Majadahonda acechando a su rival era una repetición de lo visto el día anterior en la posta final del relevo mixto.

La misma tranquilidad. El mismo porte exquisito. Corriendo como si no le costase ningún esfuerzo aunque fuese su quinta carrera en tres días. Por delante tenía ahora a la potente Swiety-Ersetic. Nada menos que una doble medallista olímpica compitiendo además en casa, con el aliento del público tratando de llevarla en volandas hacía la meta. Pero ni las fuerzas de la atleta polaca ni los ánimos de sus seguidores eran suficientes. La recta final volvía a ser la rampa de lanzamiento para la española. De nuevo un jaque en dos jugadas. Esta vez la diagonal era un poco más larga porque tenía que abrirse hasta la calle 3 pero la continuación era idéntica a la del día anterior para completar un nuevo movimiento decisivo en los metros finales y lograr otra medalla.

Un cierre de bruñido bronce para un campeonato extraorindario.
Tres días en los que Blanca Hervás fue la viva estampa de una Dama de ajedrez.
Veloz. Ubicua. Letal.
La Dama Blanca.

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