Daniel Ceán-Bermúdez
@daniel_cean
Foto: Pirelli Media

La impaciencia de la juventud

Fórmula 1 - Gran Premio de Canadá 2026.

Cuando tienes diecinueve años esperar no suele ser una opción. Menos aún en estos tiempos en los que prima más que nunca la inmediatez. Ser paciente no es compatible con la búsqueda de la satisfacción rápida. Para un piloto esa es siempre la victoria y en Canadá el joven líder del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 la buscó con prisa a lo largo de todo el fin de semana.

El sábado, en la primera carrera 'sprint' celebrada en el circuito que recuerda al inolvidable Gilles Villeneuve, Andrea Kimi Antonelli podía haberse conformado con terminar segundo. Al fin y al cabo sólo había un punto de diferencia entre el puesto que ocupaba y el primero. Pero delante iba el otro Mercedes y ganar al que lleva el mismo material siempre ofrece una motivación extra. Más allá del punto la recompensa era sicológica. Asestar otro golpe a la ya algo maltrecha confianza de George Russell.

El inglés pensaba tener este año por fin la gran oportunidad de ser campeón que lleva tiempo esperando pero ve con preocupación como su joven y mucho menos experto compañero le está ganando la partida. Cierto es que Russell tuvo algo de mala suerte en las carreras anteriores. Pero también es verdad que la velocidad mostrada por Antonelli había sido muchas veces superior. En el corto 'sprint' de Montreal se volvía a tener esa sensación. El inglés lideraba pero el italiano le seguía como una amenazadora sombra. La amenaza se hizo especialmente real en dos intentos de adelantamiento tan audaces como peligrosos para el resultado conjunto de la marca de la estrella. Dos ataques al límite de los que Russell se defendió sin contemplaciones pero sacaron a relucir un genio hasta ahora desconocido por parte del joven italiano. Sus quejas a través de la radio dejaron constancia de que no estaba dispuesto a conformarse por mucho que la lógica del equipo o la situación del campeonato recomendasen ser más comedido en el asfalto y a través de las ondas.

El domingo de nuevo los dos pilotos de Mercedes se disputaron la victoria con furia. Tras dar cuenta ambos de Norris, brillante en los primeros metros pero condenado a ceder por la absurda elección de gomas intermedias, fue Antonelli el primero en mandar al haber partido mejor que Russell. El inglés logró rebasar al italiano al término de la vuelta 6, momento en que Antonelli estuvo aún más cerca que el sábado de causar un desastre al bloquear aparatosamente en la frenada y esquivar por milímetros el monoplaza de su compañero.

En absoluto calmado tras un susto que habría llevado a la mayoría a tomárselo con más calma en los siguientes giros, el italiano se recuperó con rapidez y pronto empezó a acosar a Russell con la misma intensidad que el día anterior El Mercedes del italiano rodaba absolutamente pegado al del británico. La presión era máxima pero adelantar resultaba especialmente complicado como ya se había visto la víspera. Al final los siguientes cambios de posición entre ambos se produjeron por errores del que iba delante.

Primero fue Russell el que llegó largo a la frenada de la horquilla en la vuelta 12 y no pudo evitar verse superado aunque recuperó de inmediato el primer puesto en la recta de atrás. La situación se repitió diez giros más tarde y esta vez Antonelli evitó el contraataque realizando el adelantamiento al final de la recta posterior. Poco después Antonelli cometió un fallo similar al de su compañero que devolvió la situación al punto de partida, no sin antes llegar ambos en paralelo a la 'chicane' lo que obligó a saltársela al italiano. Salió del lance por delante pero no tuvo más remedio que ceder la posición para volver al ataque.

Faltaban más de media carrera y el duelo era espectacular pero se frustró en la vuelta 30 al fallar la mecánica del Mercedes de Russell. Un duro golpe para el británico que dejó abierta de par en par la puerta del triunfo al joven piloto de Bolonia.

Después del fin de semana de Canadá las cifras son elocuentes. Antonelli cuenta ya con cuatro victorias consecutivas y aventaja en cuarenta y tres puntos a su compañero de equipo y máximo rival. A los dos pilotos de Ferrari les lleva casi sesenta, tiene más de setenta que los de McLaren y cerca de noventa respecto a Verstappen.

Evidentemente queda aún mucho campeonato por delante pero son números para pensar que deben ser los otros los que tengan prisa. Sin embargo tengo la sensación de que entre las muchas virtudes del joven italiano no está todavía la de ser paciente. El hecho de que terminase el Gran Premio de Canadá marcando la vuelta rápida en el último giro cuando ni había necesidad alguna de arriesgar lo más mínimo lo demuestra.